Vers la fin du « maghrébisme »

Publié: 17 octobre 2017 dans Non classé

Hier le Kurdistan et la Catalogne, demain peut-être la Corse ou la Bavière. Les referenda se multiplient et, chose notable, ils concernent des territoires historiques à l’existence réelle. Pour une fois, ce ne sont pas des associations séparatistes suédoises ou canadiennes qui cherchent à faire revivre des frontières coloniales, mais les populations locales elles-mêmes qui s’accrochent à des réalités d’avant les grands découpages coloniaux ou stato-nationaux.

Le plus curieux dans l’affaire, c’est l’ironie intempestive de cette dynamique, là où le messianisme politique depuis deux siècles ne jure que par l’unification dans des grandes entités. Plus c’était grand plus c’était bon ! Voici en quelques mots le mantra de cette politique des grands ensembles.

Le « maghrébisme » n’en est qu’un des avatars, quoique peut-être le plus insistant, et le plus stupide dans son genre. On connaît tous ce jeu de café, auquel nos habiles géopoliticiens de comptoirs passent leur journée : comptabiliser le nombre de Maghrébins combinés, le PIB effectif et potentiel des pays nord-africains réunis, etc. Et, arithmétique à l’appui, on nous démontre qu’un Maghreb uni, qu’un monde arabe uni, qu’une Afrique unie, seraient le plus fort, le plus intelligent, le plus beau.

La réunionite est une maladie, comme le fut le dirigisme économique ou la centralisation obsessionnelle. Née en Europe centrale au XIXe siècle, elle a ensuite contaminé le monde entier, sans pour autant qu’une quelconque suite tangible en résulte. Ni l’Amérique latine, ni le Moyen-Orient, ni l’Afrique n’ont été réunifiés. Quant à l’Europe, passée les frontières allemandes, elle s’est noyée dans un gigantisme dont elle n’arrive plus à se débarrasser.

Il faudrait d’ailleurs parler d’unification plutôt que de réunification : aucun de ces grands ensembles aspirant à l’unité chimérique n’a été auparavant unifié dans un quelconque ensemble consistant et durable. Le Maghreb n’a été unifié que par les Almohades, pendant à peine un peu plus de cinquante ans, et par… la colonisation française. Que ces mêmes unificateurs prétendent d’ailleurs combattre et accusent de division… La logique n’a jamais été le fort de nos unificateurs à tout va.

Alors, la Catalogne ou le Kurdistan marqueront-ils la fin de ces rêves insensés ? Oui, à condition de voir de quoi il s’agit exactement. Le Kurdistan n’a jamais connu d’existence politique, mais l’identité culturelle kurde est incontestable. Quant à la Catalogne, c’est l’une des plus vieilles entités politiques de la Méditerranée. Le royaume d’Aragon s’est uni par alliance dynastique avec la Castille, avant que cette dernière ne l’absorbe graduellement. La Catalogne s’est à plusieurs reprises insurgées, elle faillit gagner son indépendance en 1640, la même année que le Portugal. A la différence du Kosovo ou Sud Soudan, la Catalogne et le Kurdistan ne seraient pas des créations artificielles, nées du mélange de juridisme postcolonial et d’ingérence occidentale.

Surtout, ces indépendances, si elles se confirment, ajouteraient un clou au cercueil de l’Etat-nation. L’ère des centralisations autoritaires, suivies par des « réunifications » tout aussi dictatoriales, celles dont rêvaient Nasser et Saddam, Boumediene et Kadhafi, se clôturera par le retour aux vieilles identités régionales, que surplombera, éventuellement, une structure impériale souple. L’Union européenne jouera se rôle pour la Catalogne, et pourquoi pas demain un fédéralisme musulman, pour le Kurdistan.

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commentaires
  1. Karim dit :

    Trop de contradictions dans un seul article

  2. Salma Semmami dit :

    Bonne analyse, fidèle à la réalité. Par contre le retour des petites identités s’il est inévitable n’est pas une si bonne chose… Je crains que cela transforme de grands espaces géographiques relativement pacifiés par les Etats nations et les Unions en nouveaux espaces de conflits, de luttes interminables pour le tracé des frontières etc. En ce sens je ne sais pas si démanteler les identités englobantes en les remplaçant ou les fragmentant en identités historiques constitue un pas « en avant »…

    • Javier Larrondo dit :

      Estimado Sr, Saghi,

      Los errores en su escrito son tan evidentes que se hace necesario rectificarlos.

      Identificar Cataluña y su proceso catalanista con el Reino de Aragón es una error histórico y una ofensa para los catalanistas.

      Le explico por qué. No es corto escrito, porque el saber, para luego poder escribir en público, requiere de mucha lectura, y Ud. requiere de esta lectura, y muchas otras, para poder hablar con propiedad de Cataluña y extrapolar conclusiones, estimado amigo, lo cual es aún más grave.

      HISTORIA
      En el 1151 se « confederaran » mediante una unión matrimonial el reino de Aragón y el Condado de Barcelona, donde ambos estados conservaban su autonomía, de modo que el catalán jamás se tituló rey de Aragón. Surgía de esta manera lo que luego se consolidaría en la Corona de Aragón. Sin embargo, como le he comentado, Aragón y el Condado de Barcelona distaban mucho en cultura y costumbres, así como en el idioma.

      El último Rey de Aragón que no fue Rey de España, sépalo Ud., fue el abuelo del actual monarca español Felipe VI, D. Juan de Borbón, Conde de Barcelona, un españolista aférrimo.

      Lo único que puede ser considerado como Cataluña es una parte del Condado de Barcelona (ciudad que es la menos independentista hoy día), que por cierto siempre ha sido un condado adscrito/asociado a diferentes coronas. Como sabe Ud. los Condados en la edad media disponían de una autonomía amplia siempre que en determinadas cuestiones estuvieran sometidos a las normas de los Reinados de los que dependieran. El Condado de Barcelona estuvo bajo el paraguas de Aragón, luego de Aragón y Castilla, y posteriormente de España, siempre con una cierta autonomía, y siempre menor que la que tienen ahora mismo en la Comunidad Autónoma de Cataluña, que tiene bastante más autonomía política y económica, por ejemplo, que los lander. Esto se lo dejo para que lo estudie por su cuenta y haga una tabla comparativa de atribuciones.

      Un momento histórico en el Condado de Barcelona, ahora Cataluña, tuvo divergencias con el Reino de España fue cuando Dicho Condado prefería al monarca Carlos frente a Felipe como Rey de España. Ambos territorios, por tanto, luchaban por un determinado Rey de España, no contra todo Rey de España. Felipe II ganó la guerra carlista.

      El otro momento más importante fue durante la Guerra Civil. Cataluña era zona favorable a la República Española, frente a Franco y el Frente Nacional, que ganaron la guerra civil.

      Como ve, hay cierto espíritu de haber perdido algunas batallas contra el luego ganador del poder nacional en España, pero esas batallas nunca fueron por la independencia, fueron batallas por hacerse con el poder EN España. Sin embargo, esos « dolores » se guardan en los pueblos (por cierto, es el mismo « dolor » proveniente de 1918 que Hitler usó para subir al poder e ir a la batalla contra franceses e ingleses y querer conquistar Europa hablando de la raza « aria », salvando las distancias, como ahora se habla de los « países catalanes »).

      Más aún, España estuvo invadida por los franceses durante 5 largos años, de 1808 a 1813. Los más feroces resistentes, que rechazaron la anexión a Francia -cuando se les ofreció-, y defendieron la nación española fueron los catalanes. En las Cortes de Cádiz en 1812 la Junta Suprema de Cataluña envió a sus diputados a Cádiz a tomar un papel muy importante en la redacción de la Constitución Española de Cádiz de 1812, en la que se basa la actual de 1.978. Cataluña estaba en España porque siempre ha querido estar en España y nunca jamás ha sido independiente, no se confunda nadie. Cuando ha luchado internamente, ha sido por el poder EN España, nunca por la independencia.

      En España ha habido dos presidentes de la República que eran catalanes: Estanislau Figueras i de Moragas, y Francisco Pi y Margall, en el siglo XiX. Fueron los dos primeros presidentes de la I República Española. Los catalanes no sólo han sido españoles, se está olvidando por la propaganda que han sido los más españoles de entre todos los españoles.

      La Constitución Española de 1978 fue más votada y refrendada en Cataluña que en ninguna parte de España, sí, fue muy impulsada por los catalanes. El concepto de estado de España fue muy impulsado y definido por catalanes muy ilustres.

      IDIOMAS
      Lo que ahora se disputa es el concepto de los « Paises Catalanes », que es un concepto del siglo XX (sólo datan algunas menciones no oficiales ni demasiado públicas en el siglo XIX), y se articula y justifica a través del idioma. Es decir, « allí donde se habla catalán se tiene la misma cultura e historia », y no hay falacia más aberrante, pues supone unificar la historia de toda hispanoamérica, por ejemplo, para que Ud. vea la analogía.

      Y, además, fíjese en el desatino de tal iniciativa. El dominio lingüístico del idioma catalán comprende a Andorra, la mayor parte de Cataluña, una parte del este de la comunidad autónoma de Aragón -la llamada Franja de Aragón-, las Islas Baleares, la parte costera y más poblada de la Comunidad Valenciana, la mayor parte del departamento de Pirineos Orientales, la ciudad sarda de Alguer y también un pequeño territorio en la Región de Murcia, el llamado Carche. Los territorios donde el catalán no es una lengua autóctona que con frecuencia son adscritos al concepto de Países Catalanes son la zona interior de la Comunidad Valenciana (incluyendo territorios históricamente monolingües en castellano)​ y el Valle de Arán, donde la lengua autóctona predominante es el occitano en su variedad aranesa.

      Si Ud. le dice a Andorra que son catalanes, se ríen. Si se lo dice a Murcia, le insultan, si se lo dice al Valle de Arán, les enfada porque quieren independizarse de Cataluña formalmente y así lo exigen desde hace años. Si se lo dice a un mallorquí, menorquí, a los habitantes de formentera, Ibiza o Cabrera, les enfada. Hablan todos ellos catalán, sí, pero sus culturas e historia son completamente distintas.

      En España se habla gallego en Galicia, Asturleonés en Asturias y León, Euskera en País Vasco, Catálán en donde le he mencionado, Aranés en el Valle de Arán (además de catalán), y aragonés en Aragón, y español en toda España. Todas, excepto el euskera, son hijos de un mismo padre, el latín, y lenguas muy parecidas en todos los aspectos. Con la crisis catalana ya todos los españoles entendemos perfectamente el catalán. Eso no ha impedido que siempre España haya sido un territorio pactista, unificado, y que ha ido a las guerras como una nación sin fisuras.

      CULTURAS
      Los países denominados « catalanes », como ya le he justificado no comparten más que el idioma. Sus culturas son completamente distintas, cada zona con sus peculiaridades, por lo que no se puede hablar en grado alguno de una historia o culturas comunes. Entre otras cosas porque no han constituido nunca muchas de ellas parte del Condado de Barcelona, por ejemplo.

      IDENTIDAD GENÉTICA
      De los apellidos más comunes en Cataluña, el primero que es catalán si sitúa en el puesto 22. Antes, hay 21 apellidos españoles. Hay muchos López y Fernández de 45 años o menos, que sin saber por qué, tienen las emociones contrarias a España. Muchos confiesan que se sentían españoles hasta el año 2010. Otros 2011, otros 2012, otros 2007. Los realmente independentistas en Cataluña eran no más de un 25% antes del año 95, y se concentraban especialmente en las zonas rurales y alejadas de la cultura y las grandes metrópolis.

      CONCLUSIÓN
      Por tanto, ¿existe una razón cultural, histórica, étnica o lingüística para este movimiento de los « paises catalanes »? Ciertamente son cortinas de humo. Yo le explicaré lo que pasa, aparte de ese « dolor » transgeneracional por batallas perdidas por el poder en España.

      Las votaciones en España, como ud. sabe, se rigen por la Ley d’Hondt. Esta Ley, junto con la distribución geográfica de los asientos parlamentarios en España, hace que un voto de una persona de campo en Lérida valga exactamente el doble que otro de Barcelona o Madrid. Y además al repartise los escaños en el Congreso de forma regional, eso crea unas cuotas que hacen que los partidos que controlan a las masas más emocionales y menos reflexivas de una pequeña región puedan tener tantos escaños como para ser bisagra en los gobiernos de la nación española. Y así pasó.

      Todos los gobiernos democráticos españoles han tenido que apoyarse en las sindicaturas locales catalana y/o vasca, por cómo está conformada la ley electoral. Así, Cataluña y País Vasco tienen unas ventajas y auto-gobierno que otras regiones, como Asturias, Murcia, y otras, no tienen.

      Esto les dio poder a los líderes locales. Y el poder gusta. Descubrieron que la fuente de poder eran los votos, y la forma de ganar más votos era conseguir que los partidos nacionales en Cataluña fueran vistos como « no locales », « ajenos al interés local ». Para ello, tomaron el camino de forzar la priorización del catalán, cambios en la educación, y políticas que perjudicaban al resto de España y españoles pero beneficiaban o no molestaban a los ciudadanos más débilmente manipulables de la Comunidad de Cataluña, el mundo rural y payés. Y lo hicieron de de una manera excesiva e insolidaria.

      Los partidos nacionales, con tensiones internas por no poder apoyar la agresión a la solidaridad nacional, tenían que desmarcarse de algunas de las políticas, y los locales fueron usando estos hechos para aumentar el número de votos y radicalizar al electorado. Al principio se trataba de votos, pero mientras los mensajes de « los partidos de España son los malos », la lengua catalana obligatoria, y la manipulación de los medios en catalán calaba, las masas menores de 15 años desde 1980 vivieron mensajes cada vez más agresivos que, al final, calaron en ellos: « me siento diferente, España es el enemigo ». Si desde niño Coca-Cola es la chispa de la vida, la alegría, la que calma la sed, de mayor bebemos Coca-Cola con independencia de si objetivamente es la bebida que más nos gustaría entre las disponibles en el mercado. La publicidad en seres tan minúsculos en control como los seres humanos es radical, se impregna en las emociones. Cuesta mucho contar una mentira, pero muchísimo más arrancar una mentira de quien se ha convencido de ella previamente. Es un principio emocional.

      Cuando en 2007, Alfons López Tena (LÓPEZ, fíjese), dice una frase « España nos roba » en base a unos cálculos falsos sobre el Pruducto Interior Bruto, Impuestos y Población, que ya ahora están desmenditos por todos los técnicos incluso catalanes, todo empezó a cambiar de signo. Los chavales que habían estado escuchando la publicidad para votar a los partidos locales, ahora sin saber bien por qué de repente empezaron a pensar en la independencia, en cuanto alguno lo propuso como solución. La crisis económica ayudó mucho a ensalzar las emociones. Y la corrupción que arruinó al Partido Popular y al PSOE (también al partido catalanista egemónico hasta el año 2005, Convergencia i Unió, es decir, de toda la política española, terminó de ayudar más. La falta de capacidad de Mariano Rajoy para hacer reformas moderadas en esta época de fragilidad, ha sido la gota que ha colmado el vaso, ha puesto aún más nerviosa a la gente.

      Bien, ahora ya comprende Ud. mejor lo que pasa en Cataluña.

      SOBRE UNIÓN O NACIONALISMO
      Ahora le voy a hablar de uniones. Si Ud. habla de historia, las historia es ahora, porque lo que Ud. denomina historia era la actualidad y novedoso mientras se producía. No se puede alegar « razones históricas » si la comprensión de los pueblos entre sí y la convivencia son posibles y positivas, y en España ambos han sido excelentes durante largas décadas hasta 2012.

      Hay que hablar de realidades culturales, necesidad de adaptación de políticas locales y unidad en aquello que a todos beneficia. El problema es, querido amigo, que todos en las uniones quieren el beneficio pero no las renuncias. Si hay un parte preponderante, subyugará a la otra (Kurdistán). Si hay un equilibrio, nunca se pondrán de acuerdo.

      Por tanto, la solución no pasa por las independencias como Ud. viene a indicar, rendido ante lo que no es solución, sino otro estado más de desequilibrio adicional, que hacen más débiles y frágiles a todos, porque las contiendas continúan, las rivalidades no cesan, y nada se gana.

      La solución ya se dio en el siglo XX. Es tan obvia como comenzar a instruir a nuestros políticos en que las leyes de John Nash y su teoría de juegos y procesos de negociación deben imperar no sólo en la políitica, sino en las formas en las que están redactadas las reglas de juego del marco regulatorio político. Ésto, junto con la unión colaborativa, y las políticas locales, sin duda es mucha mejor solución. Sin embargo, requiere de mucho más trabajo de detalle. Pero si hablamos de soluciones, éstas no siempre son las más simples de alcanzar.

      Su análisis y conclusiones, estimo amigo Omar, son tan erráticos y simplistas que traerían aún más caos al caótico mundo político egocentrípedo que desgraciadamente nos ha tocado vivir, pero que sin duda estamos a punto de corregir (o morir) ante adversidades que van a superar todas nuestras espectativas, y van a forzar la unión y la práctica de las teorías del Sr. Nash: el cambio climático, la super-población y la escasez mundial. Dos polos van a divergir, la hiper-avaricia, y la reacción social ante ésta. Si estamos articulados, para cuando pase, de forma mínimamente democrática, sólo el bien común y la unión serán única la salida posible a la existencia del ser humano en el futuro sobre la Tierra.

      Un saludo,
      Javier Larrondo

      • Javier Larrondo dit :

        Fer de erratas: El último CONDE DE BARCELONA que no fue Rey de España, sépalo Ud., fue el abuelo del actual monarca español Felipe VI, D. Juan de Borbón, Conde de Barcelona, un españolista aférrimo.

  3. Ayoub dit :

    Être original à tout prix c’est le credo de cet article, décousu à souhait, mélangeant des faits historiques sans aucun lien.
    si c’est une commande le but escompté ne peut être que de dissuader les maghrébins de continuer à croire que les liens qui unissent les 3 pays du Maghreb son plus forts que ce qui les séparent.
    Le Kurdistan la Catalogne sont des régions plus riches que leurs voisins, par ces temps « d’égocentrisme » et d’ethnocentrisme une envie de prendre le large et de laisser respectivement l’Irak et l’Espagne dans leurs problèmes parait toute à fait normale.
    Je vois mal, l’Algérie ou la Tunisie vouloir s’unir avec le Maroc avec un produit national brut faible et des problèmes socio-économiques incommensurables.
    Si la commande pour cet article et de développer le sentiment national marocain sache Monsieur Omar Saghi que le Maroc et le maillon faible.
    Entouré de deux mers et d’un désert mauritanien, le Maroc ressemble plus à une île isolée, il est vital pour lui de continuer à croire à un grand Maghreb

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